12.11.06

Anacronismo

Ayer le rogaba a la vida por una oportunidad de ser feliz;
Ella ha respondido con tu obituario en un periodico

10.7.06

-Sigue andando.
-N'ombre, si ya traigo los pies desgastados de tanto cristal.
- Se llama REALIDAD.
- ¡Maldita la hora en que aquellos merolicos nos convencieron de cambiar aquella nube azul por un par de pies!

Esto oí decir a dos hombres que caminaban por el parque en medio del sopor de la ciudad. Traía cada uno una pequeña bolsa de lentejas que chocaban en su caminata con esos pantalones roidos por el tiempo y la desilusión. Caminaban sin un rumbo en la vista, con los puños cerrados y su dolor a cuestas.
Escuché por ahí que Dios es el Opio del pueblo, aunque no encontré frase más acertada que: "El amor es el atole de todos los dedos."
El ayer no es mas que un racimo de recuerdos que sangran su clorofila en las aguas diáfanas de la mañana para beneplácito de la vista.
Mis ayeres no son mas que hojas otoñales sin racimo, sin venas ni raíces. Son la reminiscencia de la vida que se renueva bajo la lupa de un sol ostentoso. Es la escarcha que penetra aquellas tierras que han de tragar mi cuerpo.
Los ayeres no son más que un pretexto al sufrimiento, a ese que duele más por irreal que por sincero. Es el ver las cicatrices que ardieron bajo el yugo de una navaja inocente, y los surcos imborrables del torrente impaciente.
Hoy veo en mi album, algunas páginas negras, con la esperanza de encontrarme con el llanto que me trajo a casa. Y he encontrado así, con la rúbrica aún fresca de un 26 de julio subyaciente, la razón primordial de cada una de mis pesadillas.



Aun le llamo a mi cama, aunque ya no le desee mi alma.

21.6.06

...

No tengo ganas de escribir...
ESTOY ENAMORADA

27.5.06

Hoy quize hacerte un arcoiris, pero el sol parece no salir.
Te extraño mientras te desvaneces en un grito adormecido
Han de irse los tiempos de goce...
¿Han de irse para nunca volver?

24.5.06

Apariencias

Tanto aparentando lo que no se es, como disfrazando lo que se es, la vida es la mejor de todas las farsas.

En un mundo tan singular, el vivir solo es soñar, y la experiencia me enseña, que el hombre que vive, sueña lo que es hasta despertar

1.5.06

Soy o Estoy

Otro dia hablando de las tretas
que la mente juega
es dificil de creer,
y esto que te digo
es otra de ellas:
La mente anda suelta,
no se deja de mover.

Antes yo creía
en el imperio de la cabeza,
no era yo, era la cabeza
quien dictaba esa razón.
No hay razón de obedecer
si ni siquiera estoy en el cuerpo
que responde al nombre
que otra mente inventó.

Otro día hablándome sin freno,
diciendo tonterías
que ocupan el espacio y el tiempo
del presente, como una tabla de surf
me voy a un lado y al otro,
por mas que intento no me mantengo en él.
Hoy me doy cuenta del tiempo
que he desperdiciado
pensando en lo que eres y lo que no,
en vez de solo vivir la experiencia
de tu ser que solo existe en mi mente,
el día de la muerte la percepcion del otro cesará,
es que en realidad,
¿soy o estoy?

Es un juego muy tonto del que no podemos salir,
si sabemos que nos queremos,
pero no nos lo podemos decir

Es que en realidad,
soy o estoy,
es que en realidad,
soy o estoy.

18.4.06

Reminiscencia

Salí esta noche a aprehender algunos recuerdos ajenos, a robármelos cual mercenario, a apresarlos en esta cajita que llaman memoria.
Regresé cabizbaja, somnolienta, taciturna... vacía.
Nadie en la ciudad sabe de tus ojos, no han besado aún los dobleces tu piel, ni han visto la división política de tus brazos envueltos en perdición. No se han postrado sobre tu regazo, ni te han deseado desde la lejana posición de una pared amarillenta. No recuerdan faroles sucios, fuentes vacías, caminatas de medianoche, ni secuestros express.
No encontré recuerdos para hacerlos míos, y caminé. Caminé el largo trecho del límite de mi ciudad hasta mi casa, caminé de la fascinación a la realidad. No encontré una mente ajena con algun resquicio de tu imagen,no encontré el blanco perfecto de mis asaltos.
Regresé a casa con el dolor de otro día sin resultados, puse candados en las puertas y sellé cada ventana. La hora de los ladrones se acerca y no quiero que nadie te arranque de mi memoria.
(¿O es que fui yo quién te arrancó de sus cabezas?)

23.3.06

...Y antes de que caiga la noche

Angel de mis guerras
Mi dulce pesadilla
vuelve cuanto antes
Sea de noche o sea de día

No me dejes sola
con mi porquería
Hasta que me encuentre
en tus brazos infestados de heroína...


Amén

16.3.06

Y así, Tulio vivió en el enajenante segundo escondido en los cabellos tricolor. La Ruta 23 era el tren del Némesis de las tardes.
Y asi era, a las 5 de la tarde, de cada día con su crepúsculo indiferente, Tulio se sentaba en la parada a ver a Luisa salir de aquel edificio metálico (que decía ser una gran obra de ingeniería).
Siempre preguntándose el destino de aquel vagón urbano, o mejor aún, los secretos que podría encerrar en los exhalares de esos cabellos azules, rojos y amarillos. Se veía entonces, hablando con ella acerca de su recién publicado libro, o los nuevos acordes que le enseñó a su guitarra. Y es que Luisa era tan versátil y perfecta, que bien podía ser una estrella jugando a ser humano.
Y Tulio tan simple, tan azul, tan analfabeta en las artes del amor (que pueden confundirse con clases de anatomía), tornábase entonces en una lágrima incapaz de llorar, y se escurría taciturno entre las calles para llegar a la morada que le esperaba sin novedad alguna.
Y es que no hay novedad desde que Luisa ¿existe?(y si no lo hace, en verdad no importa).
Las mañanas entonces ya no eran grises, ni inanimadas, y así, Tulio le hablaba al café de las 7, y pasaba la vista sobre la pila de periódicos que se formaba en su puerta. "¿A quién diantres le importa el mundo teniendo la más grande de las noticias en la parada a las 5 de la tarde?"
Era entonces cuando abandonaba el lugar y se encaminaba al tedioso hastío de cada día. Y así, Luisa (si es que ese era su nombre), se convertía en alucinógeno y xilocaína.
Y aún sin explicarse como, tras sus montañas de segundos, llegaron lóbregas las 5 de la tarde, y la rutina moría, solo por el instante en que esos cabellos ondearan al viento como pequeñas amarras tentando a lo imposible.
En esto pensaba Tulio mientras Luisa hacía el recorrido de aquel pandemonio metálico hacia el reconfortante cobertizo de la parada. Se sentaba en el mismo lugar y hacía unas pocas anotaciones en las hojas que siempre cargaba consigo.
Pero un día nunca es igual al otro, como cada cabello tricolor tan perfectamente acomodado, así era la anatomía de cada una de esas hebras de Medusa y no fue sino la cascada de suspiros cromáticos que recorrían su espalda lo que llamaba a cualquier insignificante acontecimiento.
Fue entonces que el entrometido Ehecatl movió las hojas al ritmo de las emociones Tulianas, atrayéndolas en una danza de incontinuidad.
Tulio, con cierto dejo de excitación, tomo una pequeña hoja y la situó entre los dedos del sol de las 5 de la tarde.
-Gracias- dijo Ojos Azules, y tomó la Ruta 23.
Le dijo "gracias"... no le dijo su nombre, pero le dijo "gracias". Y así, Tulio se fue volando, soñando con un mundo lleno de verduras.