Otro dia hablando de las tretas
que la mente juega
es dificil de creer,
y esto que te digo
es otra de ellas:
La mente anda suelta,
no se deja de mover.
Antes yo creía
en el imperio de la cabeza,
no era yo, era la cabeza
quien dictaba esa razón.
No hay razón de obedecer
si ni siquiera estoy en el cuerpo
que responde al nombre
que otra mente inventó.
Otro día hablándome sin freno,
diciendo tonterías
que ocupan el espacio y el tiempo
del presente, como una tabla de surf
me voy a un lado y al otro,
por mas que intento no me mantengo en él.
Hoy me doy cuenta del tiempo
que he desperdiciado
pensando en lo que eres y lo que no,
en vez de solo vivir la experiencia
de tu ser que solo existe en mi mente,
el día de la muerte la percepcion del otro cesará,
es que en realidad,
¿soy o estoy?
Es un juego muy tonto del que no podemos salir,
si sabemos que nos queremos,
pero no nos lo podemos decir
Es que en realidad,
soy o estoy,
es que en realidad,
soy o estoy.
1.5.06
18.4.06
Reminiscencia
Salí esta noche a aprehender algunos recuerdos ajenos, a robármelos cual mercenario, a apresarlos en esta cajita que llaman memoria.
Regresé cabizbaja, somnolienta, taciturna... vacía.
Nadie en la ciudad sabe de tus ojos, no han besado aún los dobleces tu piel, ni han visto la división política de tus brazos envueltos en perdición. No se han postrado sobre tu regazo, ni te han deseado desde la lejana posición de una pared amarillenta. No recuerdan faroles sucios, fuentes vacías, caminatas de medianoche, ni secuestros express.
No encontré recuerdos para hacerlos míos, y caminé. Caminé el largo trecho del límite de mi ciudad hasta mi casa, caminé de la fascinación a la realidad. No encontré una mente ajena con algun resquicio de tu imagen,no encontré el blanco perfecto de mis asaltos.
Regresé a casa con el dolor de otro día sin resultados, puse candados en las puertas y sellé cada ventana. La hora de los ladrones se acerca y no quiero que nadie te arranque de mi memoria.
(¿O es que fui yo quién te arrancó de sus cabezas?)
Regresé cabizbaja, somnolienta, taciturna... vacía.
Nadie en la ciudad sabe de tus ojos, no han besado aún los dobleces tu piel, ni han visto la división política de tus brazos envueltos en perdición. No se han postrado sobre tu regazo, ni te han deseado desde la lejana posición de una pared amarillenta. No recuerdan faroles sucios, fuentes vacías, caminatas de medianoche, ni secuestros express.
No encontré recuerdos para hacerlos míos, y caminé. Caminé el largo trecho del límite de mi ciudad hasta mi casa, caminé de la fascinación a la realidad. No encontré una mente ajena con algun resquicio de tu imagen,no encontré el blanco perfecto de mis asaltos.
Regresé a casa con el dolor de otro día sin resultados, puse candados en las puertas y sellé cada ventana. La hora de los ladrones se acerca y no quiero que nadie te arranque de mi memoria.
(¿O es que fui yo quién te arrancó de sus cabezas?)
23.3.06
...Y antes de que caiga la noche
Angel de mis guerras
Mi dulce pesadilla
vuelve cuanto antes
Sea de noche o sea de día
No me dejes sola
con mi porquería
Hasta que me encuentre
en tus brazos infestados de heroína...
Amén
Mi dulce pesadilla
vuelve cuanto antes
Sea de noche o sea de día
No me dejes sola
con mi porquería
Hasta que me encuentre
en tus brazos infestados de heroína...
Amén
16.3.06
Y así, Tulio vivió en el enajenante segundo escondido en los cabellos tricolor. La Ruta 23 era el tren del Némesis de las tardes.
Y asi era, a las 5 de la tarde, de cada día con su crepúsculo indiferente, Tulio se sentaba en la parada a ver a Luisa salir de aquel edificio metálico (que decía ser una gran obra de ingeniería).
Siempre preguntándose el destino de aquel vagón urbano, o mejor aún, los secretos que podría encerrar en los exhalares de esos cabellos azules, rojos y amarillos. Se veía entonces, hablando con ella acerca de su recién publicado libro, o los nuevos acordes que le enseñó a su guitarra. Y es que Luisa era tan versátil y perfecta, que bien podía ser una estrella jugando a ser humano.
Y Tulio tan simple, tan azul, tan analfabeta en las artes del amor (que pueden confundirse con clases de anatomía), tornábase entonces en una lágrima incapaz de llorar, y se escurría taciturno entre las calles para llegar a la morada que le esperaba sin novedad alguna.
Y es que no hay novedad desde que Luisa ¿existe?(y si no lo hace, en verdad no importa).
Las mañanas entonces ya no eran grises, ni inanimadas, y así, Tulio le hablaba al café de las 7, y pasaba la vista sobre la pila de periódicos que se formaba en su puerta. "¿A quién diantres le importa el mundo teniendo la más grande de las noticias en la parada a las 5 de la tarde?"
Era entonces cuando abandonaba el lugar y se encaminaba al tedioso hastío de cada día. Y así, Luisa (si es que ese era su nombre), se convertía en alucinógeno y xilocaína.
Y aún sin explicarse como, tras sus montañas de segundos, llegaron lóbregas las 5 de la tarde, y la rutina moría, solo por el instante en que esos cabellos ondearan al viento como pequeñas amarras tentando a lo imposible.
En esto pensaba Tulio mientras Luisa hacía el recorrido de aquel pandemonio metálico hacia el reconfortante cobertizo de la parada. Se sentaba en el mismo lugar y hacía unas pocas anotaciones en las hojas que siempre cargaba consigo.
Pero un día nunca es igual al otro, como cada cabello tricolor tan perfectamente acomodado, así era la anatomía de cada una de esas hebras de Medusa y no fue sino la cascada de suspiros cromáticos que recorrían su espalda lo que llamaba a cualquier insignificante acontecimiento.
Fue entonces que el entrometido Ehecatl movió las hojas al ritmo de las emociones Tulianas, atrayéndolas en una danza de incontinuidad.
Tulio, con cierto dejo de excitación, tomo una pequeña hoja y la situó entre los dedos del sol de las 5 de la tarde.
-Gracias- dijo Ojos Azules, y tomó la Ruta 23.
Le dijo "gracias"... no le dijo su nombre, pero le dijo "gracias". Y así, Tulio se fue volando, soñando con un mundo lleno de verduras.
Y asi era, a las 5 de la tarde, de cada día con su crepúsculo indiferente, Tulio se sentaba en la parada a ver a Luisa salir de aquel edificio metálico (que decía ser una gran obra de ingeniería).
Siempre preguntándose el destino de aquel vagón urbano, o mejor aún, los secretos que podría encerrar en los exhalares de esos cabellos azules, rojos y amarillos. Se veía entonces, hablando con ella acerca de su recién publicado libro, o los nuevos acordes que le enseñó a su guitarra. Y es que Luisa era tan versátil y perfecta, que bien podía ser una estrella jugando a ser humano.
Y Tulio tan simple, tan azul, tan analfabeta en las artes del amor (que pueden confundirse con clases de anatomía), tornábase entonces en una lágrima incapaz de llorar, y se escurría taciturno entre las calles para llegar a la morada que le esperaba sin novedad alguna.
Y es que no hay novedad desde que Luisa ¿existe?(y si no lo hace, en verdad no importa).
Las mañanas entonces ya no eran grises, ni inanimadas, y así, Tulio le hablaba al café de las 7, y pasaba la vista sobre la pila de periódicos que se formaba en su puerta. "¿A quién diantres le importa el mundo teniendo la más grande de las noticias en la parada a las 5 de la tarde?"
Era entonces cuando abandonaba el lugar y se encaminaba al tedioso hastío de cada día. Y así, Luisa (si es que ese era su nombre), se convertía en alucinógeno y xilocaína.
Y aún sin explicarse como, tras sus montañas de segundos, llegaron lóbregas las 5 de la tarde, y la rutina moría, solo por el instante en que esos cabellos ondearan al viento como pequeñas amarras tentando a lo imposible.
En esto pensaba Tulio mientras Luisa hacía el recorrido de aquel pandemonio metálico hacia el reconfortante cobertizo de la parada. Se sentaba en el mismo lugar y hacía unas pocas anotaciones en las hojas que siempre cargaba consigo.
Pero un día nunca es igual al otro, como cada cabello tricolor tan perfectamente acomodado, así era la anatomía de cada una de esas hebras de Medusa y no fue sino la cascada de suspiros cromáticos que recorrían su espalda lo que llamaba a cualquier insignificante acontecimiento.
Fue entonces que el entrometido Ehecatl movió las hojas al ritmo de las emociones Tulianas, atrayéndolas en una danza de incontinuidad.
Tulio, con cierto dejo de excitación, tomo una pequeña hoja y la situó entre los dedos del sol de las 5 de la tarde.
-Gracias- dijo Ojos Azules, y tomó la Ruta 23.
Le dijo "gracias"... no le dijo su nombre, pero le dijo "gracias". Y así, Tulio se fue volando, soñando con un mundo lleno de verduras.
7.3.06
23.2.06
He despertado pensando en el daño que te he hecho con mis manos de vacíos inapetentes. He pensado en arrepentirme y llorar a tus plantas, esas lagrimas saladas que queman tus heridas. He llorado por la redención de mis pecados contra mi Dios vanidoso, he pedido y suplicado por un poco de su brazo misericodrioso.
Y Dios ha respondido:
- Rízate el cabello, crece un poco, y ponte una nariz... "Sé quien yo quiero que seas"
Y Dios ha respondido:
- Rízate el cabello, crece un poco, y ponte una nariz... "Sé quien yo quiero que seas"
11.1.06
DORMIR
He intentado dormir -lo que se dice DORMIR- por varios días, no es tanto una cuestión psiquiátrica; son estos ojos hartos del ir y venir de estas olas a las que llaman gente.
La botica cierra la boca apenada de nosatisfacer la dosis de sueño que necesito, y la cama se cierra en si misma como hoja marchita de otoño.
Los suelos suelen ser líquidos a las tres de la mañana y las situaciones complejas a las diez de la noche.
Lo he intentado de todas las formas habidas y por haber. Las memorias no ayudan y los cuentos aburren. Pero no, los ojos abiertos y la cama harta de mi peso sobre sus costillas, las cobijas me cubren como a un secreto a voces. Todo duerme, menos yo.
Tal vez sea el pesado y ruidoso girar de la tierra, que con sus oxidadas (y obsesivamente ordenadas) tuercas no ha deado cabida a esta sorda a dejar de sentir su vibración.
O sólo el estrépito de la noche con su orquesta de grillos, gemidos falsos de ramera y lamentar de muertos putrefactos.
Me he incluso masturbado sin el peso de un cuerpo que se reduce al objeto entre mis manos.
Yo sólo busco dormir, y que alguien detenga la tierra para hacerlo a gusto; Despues de todo, nada de extraño hay en querer soñar con los angelitos.
La botica cierra la boca apenada de nosatisfacer la dosis de sueño que necesito, y la cama se cierra en si misma como hoja marchita de otoño.
Los suelos suelen ser líquidos a las tres de la mañana y las situaciones complejas a las diez de la noche.
Lo he intentado de todas las formas habidas y por haber. Las memorias no ayudan y los cuentos aburren. Pero no, los ojos abiertos y la cama harta de mi peso sobre sus costillas, las cobijas me cubren como a un secreto a voces. Todo duerme, menos yo.
Tal vez sea el pesado y ruidoso girar de la tierra, que con sus oxidadas (y obsesivamente ordenadas) tuercas no ha deado cabida a esta sorda a dejar de sentir su vibración.
O sólo el estrépito de la noche con su orquesta de grillos, gemidos falsos de ramera y lamentar de muertos putrefactos.
Me he incluso masturbado sin el peso de un cuerpo que se reduce al objeto entre mis manos.
Yo sólo busco dormir, y que alguien detenga la tierra para hacerlo a gusto; Despues de todo, nada de extraño hay en querer soñar con los angelitos.
A Las 3 de La Mañana
...El sereno de la noche escurre por las ventanas
...El estúpido ventilador hace el estúpido ruido de un ventilador estúpido
...Los resortes de la cama se tensan bajo mi espalda
...los perros respiran en los patios con el peligro latente
...Unas piernas cicatrizan por inercia
...La adolescente pierde la virginidad
...Los papeles roncan bajo las portadas
...Las casas se contraen
...El cuarto se convierte en un andamio al averno
Ahora entiendo por qué no escuchas si,a las 3 de la mañana, yo te digo que te quiero.
...El estúpido ventilador hace el estúpido ruido de un ventilador estúpido
...Los resortes de la cama se tensan bajo mi espalda
...los perros respiran en los patios con el peligro latente
...Unas piernas cicatrizan por inercia
...La adolescente pierde la virginidad
...Los papeles roncan bajo las portadas
...Las casas se contraen
...El cuarto se convierte en un andamio al averno
Ahora entiendo por qué no escuchas si,a las 3 de la mañana, yo te digo que te quiero.
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